Puntito

Mi gugüita linda, te extraño mucho. Tú ya sabes todo lo que siento.

Aún me parece que todo ésto es mentira, que no es cierto. Aún me parece que te volveré a ver por ahí jugando, pidiéndome tu comida, o al lado de la estufa. A veces cuando salgo, aún pienso que debes tener frío o que tengo que llegar a cambiarte los pañales.
Tus ojitos y tu amor se llevaron muchas de mis sonrisas. A veces me gustaría poder arrancarte de una foto y abrazarte de nuevo.
Fuiste muy valiente mi chiquitito, diste lo mejor de ti hasta el final, eso es una lección para mi y para todos. Te prometo que siempre lucharé por salir adelante, hasta que Dios diga que ya no más, para después poder abrazarte con dignidad.
Fue muy dolorosa tu partida, aún lo es. Cuando saliste del hospital parecía que ibas a mejorarte y yo estaba muy feliz por eso, pero no fue así.
Le agradezco mucho a Dios tu paso por mi vida, contigo supe lo que era arullar a un bebito, y tener la satisfacción de have contribuido en algo en la rehabilitación física y psicológica de un angelito maltratado, por eso me hubiese gustado que te quedaras más tiempo disfrutando del cariño humano.
Trataré siempre de seguir tu enseñanza de valentía, y también de saber que tú estás siempre conmigo: en la brisa, en el cielo, en el sol, aunque no pueda tocarte.
Te extraño mi bebé, eres muy especial, un guerrero como ninguno, por eso estoy segura de que tienes una nubecita mi linda al lado de Dios, y muchos juguetes para morder.
Te quiero mucho, te extraño mucho, te lloro aún. Los demás angelitos te cuidarán mucho ahí donde estás. Siempre estarás en mi corazón mi bebito.
Te amo mucho…

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