Winston

 

Cuando llegaste eras un bebito tan pequeño, no tenías ni siquiera dos meses, y ahora que te fuiste sólo tenías poquito más de un año…aunque parecías un bebé pequeño, un niño pequeño.

Para nosotros tú y tus hermanos gatunos y perrunos son más que animales o simples compañeros, son mi familia y nosotros la suya. Te hemos amado desde el primer día que te vimos, desde la primera noche que dormiste acurrucado a mi y te voy a extrañar todos los días de mi vida, tus maullidos porque querías comer todo lo que yo comía, tomar desayuno contigo o nuestros tutitos juntos en la tarde…eres mi angelito de “ojos vedes y naiz dosada” mi Wiwo.
Gracias por todo lo que estuviste con nosotros, por tanto amor y juegos, incluyendo las noches que estabas sonámbulo y me hiciste pipí en el pelo, todas tus historias vivirán por siempre en nosotros, te amamos demasiado, tu imagen inunda nuestra casa…te has llevado un pedazo de nuestros corazones. Nunca fuiste sólo un gato, fuiste mi Winston Churchill III de ojos verdes y yo nunca te encontré a ti, tú nos encontraste a nosotros.
Te amamos angelito de ojos verdes.
Tu familia.

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